Una definición sobria
La francmasonería es un sistema particular de moral, velado por la alegoría e ilustrado por símbolos. Quien la define así no comete imprecisión: es, antes que nada, un método de trabajo interior. Sus medios son el ritual, el símbolo, el estudio compartido y el ejercicio fraterno.
No es un partido, no es una religión, no es un negocio, no es un club. Es una escuela de hombres que se reúnen, con la regla y el compás como herramientas, para edificar dentro de sí lo que llamamos el templo interior: un hombre más útil a Dios, a su patria, a su familia y a sí mismo.
Una historia muy antigua
Aunque la francmasonería simbólica moderna suele fecharse el 24 de junio de 1717, con la fundación de la Gran Logia de Inglaterra, sus raíces son anteriores. Heredera de las cofradías de constructores medievales, supo conservar, bajo el lenguaje del oficio, una tradición de fraternidad y de búsqueda que hoy ofrecemos a un mundo que la necesita más que nunca.
En México, la masonería ha estado presente desde finales del siglo XVIII. Buena parte de los hombres que forjaron la independencia y la república fueron iniciados en sus columnas.